viernes, 27 de agosto de 2010

Creyente

Siempre dudé de los que dicen ser felices.

También de los creyentes y de los ateos.

Desconfío de los políticos, líderes y autoridades.

Y aquellos reconocidos como inteligentes o talentosos, siempre me sonaron un poquito a fraude.

Creo que poco es lo que la ciencia puede afirmar.

Siento que todo es refutable.

El tiempo me parece traidor, así como la salud mental y nuestro propio cuerpo.

El amor propio podría ser tanto un mito como un pecado.

La locura me suena a excusa

Y la valentía es para mí innata o nada.

Supongo que uno siempre duda de lo que no es, no tiene y no conoce.

No hay comentarios.: