martes, 9 de marzo de 2010
Johnny Depp. Doctor House. Eddie Vedder. Un pollo.
Todo empieza con Johnny Depp interpretando a un personaje profundamente deprimido que planea poner fin a su vida. Al parecer, el motivo es el amor de alguna mujer. Pareciera que el hijo fruto de esta relación termina convenciendo a su padre de no cometer suicidio. En cambio, House (porque yano es Johnny Depp, ahora es House) decide que en venganza proyectará su imagen sobre las ventanas que dan al patio interno de su edificio, mientras se queja posiblemente de lo que la mujer le ha hecho. Esta repentina proyección interrumpe un recital que hay en el mismo lugar, razón por la cual la multitud comienza a quejarse y arremete contra un consternado Eddie Vedder que trata torpmente de comunicarse con la audiencia hispanohablante. En ese momento salta un hombre perteneciente a un dúo que se disponía a tocar en el recital y defiende a Eddie: "no es su culpa que alguien esté interrumpiendo el concierto con proyecciones". El cantante de Pearl Jam sigue sin entender un carajo, pero como el hombre está abrazándolo supone que lo está ayudando, y emite un gemido quejumbroso al tratar de contener el llanto. "¡Ay, está emocionadito, qué amor!" digo a un posible-Nico, y por el amor que me contagia la imágen de Eddie Vedder en ese estado comienzo a acariciarle las rastas a Rodreh, sentado delante mío y al lado de Leila, todos sentados sobre el scenario pero sin perder nuestro rol de audiencia. En fin, no importa, porque hora los desafíos son diferentes. Estamos yo, un pollo y una olla... pero ¡no!. Todos los cubos para saborizar están vencidos. Eso significa que habrá que comorar más. Y el de panceta que ya había agregado a la olla... bueno, esperemos que no nos haga nada. Esperen, ¿es mi casa o una cervecería? ¿Y esa moza tan simpática? A alguien le está tirando onda pero no sé si a mi hermano, a mi padre o a mí ¿Esto pasó antes o después de que Johnny Depp tuviera tendencias suicidas? ¿Y? ¿Me salió rico el pollo, ahora que mi padre me compró los cubos saborizantes y lo sirvió clavado sobre una tabla de madera con cuchillos clavados en cada una de las extremidades? Es hora de saberlo, vamos a dar un fuerte mordiscón. Ah, no, son las 10:30, hora de levantarse. Tengo cosas que hacer en el aburrido mundo real: ya nunca sabré si ese pollo estaba rico.
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