Juan: Tal vez.
Nuria: Sos lindo, ¿sabías?
Juan: Si, quiero decir... no, gracias
X: ¡Nuria, no existís para este hombre!
Y: (risas)
(Juan se ruboriza)
Nuria: No me voy a cansar de esperar.
Juan: Sí... te vas a terminar cansando.
Nuria: Sí, si vos lo decís, me voy a cansar. De hecho, ya estoy cansada... (se va)
¿Por qué insistís?
Juan: Las vi más lindas, las vi más divertidas... las vi de todo tipo.
Y: No, ésta no sabés cómo es.
y si no vale la pena intentar
¿vale la pena vivir?
Y: No es muy divertida.
X: Pero es viva.
Y: Buena en la cama.
al filo frío,
a la liertad verdadera.
entonces,
es como si nadie lo hiciera.
Dejá que broten de tus muñecas
rosas rojas y tibias de sangre,
que antes hacían que te ruborizaras al sentirlo.
Hoy hacen que palidezcas,
de alegría,
por ser libre.
En el medio de la nada,
en el medio del mar
que es ahora tu bañera.
porque no sos.
No sentís angustia
porque no sentís.
en esa cuenca de cerámica blanca,
como tu piel.
¡Qué blanca!
Rios de sangre rojos,
como tus labios.
¡Qué rojos!
Cuánta tranquilidad reina ahora sobre vos.
los más negros,
ahora.
Qué perdidos están,
mirando nada.
Qué mansos y alegres.
Qué maleables.
Ahora que la luna te vino a buscar.
Ahora que comparten la hermosura.
Ahora que comparten el color,
en el medio del mismo negro infinito.
¿no se sentiría lindo el no regresar,
si sintieras?
¿No serías el ser más lindo,
si fueras?
Bendito porque liberó tu sangre, mujer,
y tu belleza.
¡Hermosa, hermosa!
ahora que sos libre,
para siempre,
bonita.
¿Por qué te ahogaste en el mar, dulzura?
Que el rubor de tus mejillas ya no vuelve al mirarme,
que ya no puedes ser mía.
Que ya no puedes ser de nadie.
Que ya no puedes ser.
Qué blanca, en el medio de tanta oscuridad.
Y tu sangre que como un río enfurecido se llevó tu color,
y el mío.
¡Volvé, que no sos libre!
Sos nada;
y eterna;
e inconcebible.
No mueras,
te quiero.

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