Joe se quedó pensando acerca de lo que su amigo le acababa de decir, sin embargo no estaba del todo convencido. Fue en ese momento que, de la nada, apareció Fabrizzi, un viejo acordeonista callejero capaz de tocar repertorio popular o música clásica. Pero lo que a él más le gustaba era la música de The Clash. Jesús lo conocía, por eso lo llamó y le comento que aquel hombre sentado a su lado era el mismísimo Joe Strummer. “No, no lo es, él es más alto” replicó Fabrizzi. Joe, con indignación al escuchar eso se paró y comenzó a afirmar a gritos su identidad. “A ver, si realmente eres Strummer, canta esto” propuso el acordeonista, y comenzó a tocar la melodía de aquel famoso tema de The Clash, “Jimmy Jazz”. Joe aceptó y lo hizo. Cuando terminaron, Fabrizzi que parecía no ser capaz de creer que su ídolo estaba frente a sus ojos, propuso probar una vez más, ésta vez con otra canción, “London Calling”.
Alrededor del dúo se había congregado una gran cantidad de gente que les echaban monedas y proclamaban “¡Suenan exactamente igual a The Clash!”
“Jesús -dijo Fabrizzi una vez terminada la interpretación-, dile que sí, que es Joe Strummer”, y se alejó, sin dejar de tocar, por las calles granadinas.
Y Strummer, por su parte, no dejó de vociferar durante toda la tarde “¡Este ha sido el mejor cumpleaños de toda mi vida! ¡El mejor de todos!”

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